Intenciones y capacidades del emprendedor y empresario

Por Federico Hernández Ruiz*

Crear valor + Captura de valor = Estrategia

Crear valor + Captura de valor = Estrategia

Los emprendedores y los empresarios comparten una característica muy especial: su capacidad para hacer e iniciar.

Iniciar para ellos no es problema. Después de muchos años de trabajar con empresarios y con emprendedores me he dado cuenta que ambos tienen esa capacidad que muchos desearían. Iniciar es como ese momento que describen los artistas al enfrentarse al lienzo en blanco, o los escritores al ver la hoja. ¿Cómo iniciar? Qué debe ser primero, qué debemos de tener o contar para iniciar.

Para muchos esta pregunta puede llevarles años. Hacen planes, desarrollan investigaciones de mercado, crean un plan de negocio y para otros se convierten en ese sueño inalcanzable donde iniciar está muy lejos y además cuesta mucho dinero.

Para los emprendedores y para muchos empresarios ese no es el problema. Los emprendedores y empresarios tienen ese poder de comenzar con lo que hay, con lo que tienen a la mano, con esa idea hecha ímpetu y se arrancan. No hay tiempo que perder. Nada ni nadie los detendrá.

En ese momento los emprendedores y los empresarios que han arrancado, tienen la claridad en el objetivo y la visión se convierte en misión. Todo ha quedado alineado con un propósito y tal vez esa condición sea la más importante. El contexto que crea el propósito hace que todas las acciones creen las condiciones necesarias para actuar. Ese primer equipo lleno de ímpetu y ganas, hará todo lo necesario para resolver cualquier imprevisto. Todo el equipo sabe que no hay reto infranqueable. En ese momento el emprendedor o empresario sabe que cuenta con su equipo y ellos saben que cuentan con claridad en el propósito.

Aquel momento inicial finalmente termina y la empresa avanza, enfrentándose a nuevos retos; los mismos que presenta cualquier organización.

A través de los años he visto ese enfrentamiento entre el emprendedor y su empresa. Pareciera como si aquella persona que inició ya se le hubiera pasado el ímpetu y ahora estuviera tranquilo y enfocado con los retos del día a día. La verdad es que no es así. Aquel empresario debe tomar los retos cotidianos como nuevas pequeñas empresas o comenzar a tratar de acomodarse en ese nuevo estatus. Puede dejar de ser el pequeño negocio y pasar a ser una empresa con vida propia, más allá de su fundador; o bien se estanca y se paraliza en muchos sentidos.

Lo cierto es que no siempre el emprendedor y el empresario están preparados para darle seguimiento al crecimiento de la empresa, en consecuencia la empresa no ha construido una estructura que aproveche el talento de su fundador.

Mucho se habla de la poca movilidad que tienen las grandes empresas y todos reconocen la extraordinaria dinámica que pueden ejercer las pequeñas empresas. Esto no es otra cosa que la manera en que se conciben y se recrean los espacios, el contexto en el que se desenvuelve la empresa, su fundador, director, gerentes y empleados.

Aunque se habla de esas diferencias, en México se hace poco para cambiar las cosas. Muchos de nosotros al ser los fundadores creemos que por haber llegado a donde estamos no debemos dejar el poder. Pero también nos frustra mucho que la empresa no crezca al ritmo que creemos, que no tenga la fuerza o estructura necesaria para tener un mayor impacto en la industria. Nos gusta ganar muy bien y nos dedicamos a crear una distancia enorme entre lo que nosotros ganamos, nuestras habilidades y conocimientos vs. el lugar donde se encuentra el equipo que dirigimos o que nos acompaña. Esa distancia en realidad nos paraliza de sobremanera, se convierte en un lastre que no nos deja avanzar mejor. Eso sí, nos recompensa haciéndonos creer que tenemos el poder y que todo depende de nosotros. Nos justificamos y creemos que sin nosotros nada podría suceder.

Cierto es que muchos de nosotros como emprendedores y empresarios somos muy buenos para iniciar, arrancar y dar ese gran paso. También es cierto que esas habilidades no son las mismas para dar continuidad a la empresa, gestionarla, administrarla y se requiere que las desarrollemos. Ahí, justo ahí se genera un gran dilema. Dejamos de lado ese ímpetu característico por un bien mayor o bien no soltamos a pesar de frenar inconscientemente el desarrollo de la empresa.

Visto así la respuesta no es sencilla. Por lo menos emocionalmente no es sencilla y racionalmente puede ser que no haya información interna que nos ayude a tomar la decisión. Si quienes dirigimos no estamos capacitados para soltar el control, entonces no habrá plan, información o capacitación que nos haga cambiar de opinión. Más aun, sabemos que somos exitosos y por eso estamos donde estamos.

La verdad es que esas características para emprender y hacer nacer una empresa son muy valiosas dentro de la misma. Son el sentido que necesitan todas las empresas para mantenerse ágil y veloz frente al cambio, dispuestos para innovar.

Como empresario dejar la gestión general no significa soltar la empresa, significa que podemos seguir siendo los líderes y visionarios exigentes de mejores resultados.

Para mí, el principal reto que tenemos como empresarios es nuestro ego, es pensar que lo podemos todo y que sabemos como resolverlo y aún cuándo así sea, el tiempo no nos alcanza.

Apoyarnos en un equipo talentoso, bien preparado y capaz de representar nuestros intereses se hace cada vez más necesario. Disminuir la distancia intelectual y de preparación entre nosotros y el siguiente escalón al mando es fundamental.

No es raro encontrar empresas que facturan millones de dólares. Donde el empresario lleva a cuesta toda la operación y sus subalternos son un conjunto de ejecutantes sin voz ni voto. Cuando este empresario falta o tiene que ausentarse, la operación entera decae. Difícilmente saldrá adelante. En cambio, si aquel emprendedor o empresario, entendió que el valor está en su pasión, su conocimiento y su entrega para crear y resolver cualquier empresa; y que su equipo está a la altura para establecer un diálogo cierto y confiable, entonces ese empresario logrará trascender su momento, creando una estrategia clara, consistente, capaz de conquistar espacios y mercados que tal vez no había considerando antes.

Muchos consultores al trabajar con los empresarios se enfrentan a esta situación y hablan de la importancia de una estrategia y con mucha razón. Otros hablan de la importancia de mejorar la operación continuamente, lo cual también es muy necesaria pero que el empresario piense y acepte en cómo va a estructurar su empresa para soltarla un día, o incluso consideré venderla en un futuro es otra cosa.

No querer soltar o vender nuestras empresas puede ser un síntoma de nuestra cultura en la que no nos gusta soltar por obtener un sentido de éxito, de poder y reconocimiento por el que pensamos que solo deben ser nuestras, de nuestras familias, pero de nadie más. La realidad es que debemos dar un paso hacia adelante y retar la manera en la que nos venimos conduciendo para competir en nuestra región, país y por qué no, en otros mercados internacionales.

Retarnos de nuevo para lograr una empresa en donde se encuentran bien integradas la pasión con la administración es lo que nos hará imparables. Si logramos tener un equipo que juegue unido con un mismo sentido, con claridad en su razón de ser y objetivos, reconociendo que su motor radica en su capacidad creadora, entonces sí, la estrategia y la táctica construirán una identidad única. Una identidad auténtica capaz de entregar a sus clientes y  consumidores los productos y servicios que valoran.

México necesita de muchos emprendedores y empresarios. También requiere que las empresas actuales sean más competentes para ser generadoras de riqueza, creadores de valor. Pero sobre todo requiere que todos sean capaces de integrar y desarrollar las fortalezas que les hacen falta. Dejarse ayudar o acompañar hoy, más que nunca, se hace necesario. Apoyarse en centros de talento como lo es la comisión de consultores de Coparmex en Querétaro es actualmente una necesidad que no puede dejarse pasar. Este centro con sus asociados, nos ofrece alternativas para ampliar nuestra visión y el número de oportunidades.

No perdamos de vista nuestras capacidades y dónde y cómo aportamos valor a nuestra operación. Reconocer que hay mejores alternativas, más creativas, rentables y eficientes requiere de madurez y ambición.

Los emprendedores y empresarios en México tenemos un gran reto en frente. El país, nuestras regiones y familias nos están demandando mejorar. Mejorar no solo es que llevemos más dinero a casa. Mejorar significa crear las empresas y organizaciones que darán cauce al país por mucho tiempo.

El reto está en nuestras manos.

D.G. Federico Hernández Ruiz

Socio fundador y Consultor en Identidad estratégica en asimetagraf y representante para la CGTFL en México de Duraznos, Nectarinas y Ciruelas California a demás de ser miembro del equipo Set4Success.

Como consultor se destaca en la creación de sistemas de identidad especializado en productos de consumos. Su trayectoria cuenta con más de 25 años de experiencia y ha colabora desde grandes transnacionales hasta pequeñas y micro empresas. Algunas de éstas son: Kellogg’s, Heinz, La Perla, Bimbo, Grupo Pando, entre otros.

Para conocer más de asimetagraf y Set4Success y sus propuestas, favor de entrar a: http://www.asimetagraf.com  http://www.s4s.com.mx
o envíale un correo a
federico@asimetagraf.com síguelo en Twitter en: @idocare4design

 

Para contactar a Federico y conocer más sobre su trayectoria, entrar a: http://www.linkedin.com/in/federicohernandezrui

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  1. Pingback: Tu capacidad para hacer e iniciar. | idocare4design

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